Me fue infiel… y ahora?

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Al final no se puede poner las manos en el fuego por nadie. Es doloroso, cuando te enteras  no sabes qué hacer, tu corazón late fuerte y corre calor por el cuerpo, estado de shock, emociones intensas…se supera la infidelidad? Cómo?

Los factores que intervienen en la infidelidad pueden ser dificultades personales como baja autoestima, alcoholismo o adicciones, y también problemas de pareja no resueltos.  La infidelidad varía entre parejas e incluso entre compañeros, además tiene consecuencias, porque este tipo de secreto a la corta o a la larga erosiona el vínculo.  Las causas son muchas, como tantas personas hay, pero a grandes rasgos, ser infiel es una elección. En ocasiones, los miembros de la pareja se descuidan, pierden el romance o la seducción y eso predispone al encuentro con un tercero; otras, es para evadirse de una realidad conyugal conflictiva en la que se busca un compañero que actúe de bálsamo. También se es infiel, por insatisfacción sexual, por despecho o por deporte nomás.

El vacío, el hastío, el maltrato, el descuido o  la pérdida pueden ser sensaciones motivadoras a la búsqueda de alguien diferente, a la búsqueda de esa persona que refresca la realidad y genera atracción ya que ayuda a estimular una nueva autoestima y autovaloración.

Se puede perdonar? Parece que sí, muchos apuestan a continuar la relación y encausan la energía hacia el duro trabajo de reparar el vínculo y dejar la situación en el pasado. Algunos se atormentan en el intento y otros, prefieren dar por terminada la pareja.

Evidentemente, para superarlo debe haber un deseo de salir adelante de a dos y muchas ganas de mantener la relación, un  alto grado de compromiso además de acciones concretas que vuelvan a inspirar confianza.

Es importante buscar apoyo que no enjuicie, darse tiempo y no pedirle a la pareja detalles de lo sucedido lo cual lastima demasiado; especialmente, entablar conversaciones con honestidad y tratar las motivaciones subyacentes a la infidelidad.

Hay pasos para recuperarte, primero no tomes decisiones, para continuar o terminar la relación necesitas tiempo para sentirte mejor, analizar lo sucedido y comprender lo que pasó. Ambos miembros de la pareja, deben responsabilizarse de sus acciones, cortar con el hostigamiento, frenar el contacto con el tercero en cuestión y examinar si se quiere salvar la relación.

En definitiva, fortalecer el vínculo es un trabajo arduo, implica escucharse (ambas partes van a tener cosas para decir!!) y darse la oportunidad tanto como el espacio para elaborar las diferentes emociones que vayan apareciendo: bronca, ira, desconfianza, miedo, angustia, incertidumbre, inseguridad, venganza, vergüenza, culpa, remordimiento…y otras que seguro no se me ocurren.

Si reconciliarse es un objetivo compartido, hay que tener en cuenta que “arreglar” la pareja y restablecer la confianza llevará energía, dedicación y tiempo. Si decidís perdonar porque crees que lo que había entre ambos vale la pena, qué valiente! Tu vínculo puede sobrevivir e incluso mejorar!