Corrosión emocional

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Emociones corroídas, energía explotada hasta su última gota, estado de agotamiento mental y físico, son algunas cosas que sentimos luego de interactuar con personas que tienen características tóxicas. Como bien dice el libro de Lillian Glass, estos personajes actúan como verdaderos vampiros emocionales (Dr. Albert Bersnstein). Los vampiros en cuestión nos desgastan, nos corroen y nos resquebrajan el alma.

En ocasiones, se trata de personas que tienen un estilo encubierto para agredir, tienden a ser solapados e inclusive pueden parecer serviciales, inofensivos y hasta preocupados por nuestro bienestar. Suelen acechar con dobles mensajes (verbales y gestuales) que logran confundir nuestras impresiones, utilizan la ironía, el humor y la crítica constante (nada constructiva obviamente).

Otras veces, tienen una forma más visible: actúan de manera negativa y pesimista. Se quejan en forma constante y a todo le encuentran un pero; nunca se relajan. Cuando compartís con ellos te contagias de un estado de ánimo irritado, congestionado y de hartazgo!

Pueden ser peleadores y movilizan en el compañero una posición sumisa que se implementa con el objetivo de evitar conflictos. Son mentirosos, utilizan el sarcasmo para hacer doler hasta la médula! A veces, usan otra estrategia: mostrarse débiles, desprotegidos, generan culpa y casi que tenes la necesidad de cuidarlos! Con tinte de caos, crisis y desgracias inminentes, dejan nuestro ánimo apagado, impotente, deprimido y colapsado.

Estas personas manipulan y juegan con nuestros sentimientos, contagian, lanzan un virus corrosivo y ácido que provoca un impacto emocional y biológico en nuestra forma de estar en el mundo.

Sean parte de vínculos cercanos (familiares, amigos, parejas) o más lejanos (laborales, ambientales), más vale buscar una forma de contrarrestarlos! Te conviene distanciarte emocionalmente o finalizar la relación! Protegete sin hacer carne de sus comentarios, explicitando los sentimientos que te provocan! Es más, si el vínculo es muy cercano y debes mantenerlo, entonces volvete un animal político!

Cuidate, querete!