El diagnóstico no es la identidad!

Este gran spot, que sirve para pensar, me reaviva las ganas de publicar esto que escribí allá por el 2007:
Los psicólogos (y otros profesionales también) nos agarramos fuerte del DSM IV (y ahora el V) para diagnosticar a las personas que vienen a consultarnos (especialmente cuando lo piden las obras sociales); se cree que con algún rótulo o etiqueta clasificatoria sabremos con certeza como es el sujeto en cuestión y como continuar el tratamiento para que sea efectivo.
¿Recordamos que las palabras pueden fijar y prescribir la realidad construyéndola como tramposa y engañosa?
Parece que las personas tuvieran que ajustarse a los indicadores del manual para que, nosotros y ellos, podamos encontrar su identidad y desde allí poder trabajar. Ahora bien, el DSM IV, habla de enfermedad y realiza descripciones con un lenguaje patologizante y dormitivo. En definitiva, desde la óptica del manual, diagnosticar es un proceso de atribución lingüística, ya que la “realidad” surge de un lenguaje a través del consenso de una comunidad científica. Siguiendo a Foucault, los sistemas de conocimiento basados en las prácticas de saber, pueden ser opresivos al transformar a las personas en “sujetos deshumanizados”.
Un pensamiento organizador más flexible, implicaría considerar metáforas diagnósticas apoyadas en lo relacional (vincular) en vez de utilizar categorías. Para evitar la categorización diagnóstica, habría que recurrir a otras expresiones que no estén basadas en la enfermedad y que apunten a reconocer con qué recursos cuenta la persona para lograr su bienestar. Creo que es mejor separar lingüísticamente al problema de la identidad de quien consulta (externalización), tantear su realidad y buscar la influencia del problema en su vida porque, el problema no es la persona.
Todos tenemos un conjunto de historias para describirnos, un relato, una autonarración que genera una identidad en la que nos reconocemos; relatamos nuestra experiencia de vida, lo cual determina el significado que le atribuimos a los acontecimientos de la misma. En síntesis, para darle sentido a lo que vicenciamos, organizamos la experiencia en secuencias temporales y obtenemos un cuento coherente y continuo de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.
No hay que olvidar que la experiencia es más rica que el discurso y que, tenemos una narración dominante que deja otras posibilidades de lado, modelando así nuestras vidas y relaciones.
En el proceso psicoterapéutico, es viable identificar y generar relatos alternativos que representen nuevos significados, de este modo, se da apertura a caminos diferentes y móviles que no se vuelven pilares rígidos que dejan a la persona estática, gelizada y sin probabilidad de cambio. El diagnóstico no es la identidad!

Un comentario sobre “El diagnóstico no es la identidad!

  1. Me quedó claro, ahora soy emo en todo caso, ya no lo que me dijeron a pesar de diagnósticos y familia con antecedentes. La medicación que tomé fue necesaria (supongo). Desvarios míos y de médicos. Todo suma.
    Gracias, diversidad.

Deja un comentario