Exclusivamente mí@

celos

“Si está celos@, es porque me ama”.

Nada más lejos de eso! Despertate!

Frente a “celos normales”, si puede decirse así, una persona prefiere que su pareja este sólo con ella; ahora, cuando de “celos patológicos” se trata, la persona exige que sólo este con ella y que no se implique emocionalmente con otras.

En general, los hombres celosos se violentan, manifiestan ira y agresión, en cambio, las mujeres, sienten tristeza, culpa y depresión (en qué falle?, qué hice de malo?).

Los celos no son buenos amigos, generan dolor y destruyen los vínculos afectivos. Las personas que los sufren son desconfiadas, sospechan de modo continuo, vigilan y viven atormentadas pensando en que el “ser amado” (mal amado) les está siendo infiel.

Los celosos se muestran obsesivos, controladores y posesivos, buscan pruebas que avalen sus ideas y niegan los argumentos coherentes que la pareja pueda ofrecerles: toman al ser amado como un objeto de su propiedad.

Los celos patológicos, se detectan por la intensidad de las reacciones emocionales y el sufrimiento al que conllevan, justamente porque interfieren en la vida cotidiana. La sensación de humillación, frustración y fracaso crea un estado irritable y lábil que puede terminar en actos de violencia, falta de control y agresiones tanto a sí mismo como al ser amado.

Lamentablemente, son pocas las veces que consultan por sí solos, habitualmente, los manda la pareja y si no, continúan viviendo en un infierno de creencias irracionales.

Todo esto es descartado cuando los celos tienen que ver con tener indicios precisos de la infidelidad que ha roto el pacto previo de la pareja. En ese caso, no queda más que procesar la situación. Y de los celos patológicos, sólo se sale con ayuda profesional.

 

No pierdas a tu pareja en 10 días

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A quién no se le ocurrió alguna vez hacer terapia de pareja antes de tirar todo por la borda? Hoy en día es más que común que las parejas consulten por las dificultades que encuentran en la convivencia. Algunas buscan mejorar la interacción; quieren salvar la pareja por amor, por la historia compartida, por los chicos…pero están atrincherados en una posición competitiva sobre quién tiene la razón. Otras, buscan la manera más adecuada para lograr separarse en buenos términos; sin embargo, utilizan a los hijos de escudo o de rehenes y patalean por los bienes. Y hay otras, que participan al terapeuta de la lucha para no cambiar nada y continuar con más de lo mismo en su vida cotidiana.

Hacerse cargo de que es hora de cambiar algo duele, conecta con la frustración; el cambio produce miedo y la libertad vértigo pero, despacio, surgen nuevos compartires y la pareja otra vez se va consolidando o separando amigablemente. Estar en pareja lleva trabajo y esfuerzo diario, la convivencia necesita del don de la aceptación; sé que es cliché, pero estos condimientos junto con el amor hacen que la pareja vaya para adelante y funcione.

En un mundo globalizado donde todo vale, donde la falta de sentido se afianza y las estadísticas indican que el ser humano prefiere vivir solo, dejo de lado los pensamientos derrotistas y digo sí, creo en la pareja. Creo en la pareja que tiene:

  • un punto de partida fuerte y sólido que logra pasar del enamoramiento (donde sólo vemos lo que queremos) al amor (donde el combo se ve completo y actúa la aceptación).
  • un conocimiento profundo y sincero del otro y de cada uno, que no brinda garantías pero que seguramente no tiene que ver con intereses o una necesidad de escape personal.
  • una comunicación fluida donde se puede expresar y pedir libremente sin generar falsas interpretaciones o malentendidos. Un diálogo sostenido que motiva una convivencia responsable y compatible donde se tienen en cuenta las diferencias entre los sexos (en el caso de que la pareja sea heterosexual).
  • tiene aceptación y logra comprender con amor las necesidades del partenaire, viendo al otro tal como es y poniendo el foco en las virtudes. Eso sí, no confundir tolerancia con aceptación.
  • proyectos compartidos, respetando la privacidad, los gustos y manteniendo actividades para disfrutar. Equilibrar las necesidades personales y las de la pareja sin asfixiar y evitando el aburrimiento. Es bueno renovar objetivos.
  • tiene pactos y cumple con sinceridad lo negociado. La traición es vivida de manera diferente según el sexo y es complicado sobrellevar la pérdida de la confianza.
  • habilidad para comunicar el conflicto y no lo evade; confrontar opiniones enriquece y afianza la relación.
  • capacidad de innovación y sorpresa para sostener y aumentar la pasión, permitiendo con apertura la exploración de la sexualidad, sin tapujos.
  • un funcionamiento de equipo donde ambos obtienen ganancias y no compiten profesionalmente.
  • y finalmente fuerza y estabilidad para superar las crisis personales y económicas, para no dejar cuentas pendientes ni excluir a la pareja de las decisiones.

Es verdad que no es fácil estar en pareja pero tampoco imposible!