Sobrevivientes, resilientes!

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Es imposible vivir en mundo rosa que no tenga adversidades o reveses… necesitamos de experiencias diferentes para ampliar nuestras percepciones de las cosas y para procesar lo que nos pasa. Justamente porque atravesamos frustraciones, podemos manejarnos como adultos en el mundo real, soportando contratiempos y capitalizando sentimientos y pensamientos.

Hay un término muy usado hoy: resiliencia, este concepto viene del latín resilio y significa volver atrás, volver de un salto, rebotar. En la psicología fue acuñado por Michael Rutter, quien pensaba que se trataba de flexibilidad social y adaptativa. Este autor se inspiró en la definición de la ingeniería: cantidad de energía que puede devolver un material elástico sin absorberla.

En definitiva, la resiliencia muestra la habilidad para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y transformar significativamente las experiencias que obtenemos en interacción con el ambiente. Vencer los obstáculos de la vida y aprender a superar nuevos es lo que nos hace felices y resilientes. De esta forma, se ve el grado de tolerancia a la presión que tenemos y la tenacidad para fortalecernos a pesar de los escollos.

Podemos ampliar nuestra capacidad de ser resilientes en el interjuego dinámico de protegernos, equilibrarnos frente a la tensión, aceptando el desafío y la responsabilidad de lo que construimos; ¿cómo?

. Valorándonos: con autoestima y autorespeto
. Teniendo una actitud positiva frente a la vida, viendo el vaso medio lleno en vez de medio vacío
. Permitiéndonos disfrutar
. Pensando antes de actuar
. Siendo flexibles y buscando soluciones creativas
. Pidiendo ayuda
. Actuando de manera proactiva y no solo reactiva ante las situaciones que vivimos

Si, se puede…

El cuerpo también cuenta cosas

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El cuerpo cuenta cosas a través de la enfermedad cuando falta capacidad para expresar en palabras las diferentes emociones; es decir, los sentimientos producto de experiencias de gran intensidad emocional, no logran ser exteriorizados y es así como surgen las enfermedades psicosomáticas.

Cuando una persona enferma hay tres pilares a tener en cuenta en el análisis de la enfermedad: factores orgánicos, factores psicológicos y factores ambientales. No se los puede pensar por separado o como compartimentos estancos; la enfermedad surge porque hay un componente biológico hereditario y un tiempo-espacio psicológico ambiental que facilita el desarrollo de los síntomas.

Gracias a la filosofía cartesiana obtuvimos la dicotomía alma-cuerpo; algunos han caído en definir todo a través de lo orgánico y otros sólo lo han hecho por lo mental. Hoy sabemos que no hay una sola teoría que pueda brindar una completa y acabada descripción de la realidad; más bien tenemos que desarrollar una visión integral y sistémica donde diferentes variables interaccionan para que se produzca el fenómeno psicosomático. Individuo, ambiente, predisposición hereditaria, contexto familiar, aspectos químicos y hormonales, son algunas de las variables en juego en la somatización.

La dificultad para identificar, definir, describir, distinguir o reconocer sentimientos y sensaciones corporales nos muestran una persona propensa a manifestar trastornos psicosomáticos. Las enfermedades más conocidas son:  asma, gastritis, hipertensión y psoriasis; dentro de los nuevos trastornos encontramos:  fatiga, estrés, burn out o insomnio.

Es importante poder expresar la angustia, la tristeza o el dolor ante situaciones concretas de la vida, es necesario darse tiempo para asumir estos sentimientos, hablar de ellos y no aceptar a estas enfermedades como irremediables o inevitables.

Si queremos alcanzar el bienestar y una mejor calidad de vida, no queda otra que cuidar nuestro cuerpo, nuestras emociones y establecer lazos sociales no tóxicos.