Pare de sufrir!

art

Hay un libro que se llama “El arte de amargarse la vida”, lo escribió Paul Watzlawick. Me encanta este título por la gran realidad que conlleva; muestra que es muchísimo más sencillo amargarnos por cualquier situación difícil que enfrentarla con actitud positiva. Leyéndolo se puede conluir que, en ocasiones, nuestras propias actitudes, ideas e interpretaciones de la realidad son un obstáculo.

Para detectar oportunidades frente a la adversidad, tenemos que hacer el esfuerzo de deshacernos de las ideas negativas, necesitamos focalizar en lo positivo. Se trata de tomar distancia para poder evaluar con perspectiva lo que sucede y así, visualizar un acierto futuro más allá de la barrera actual.

Si querés terminar con actitudes negativas que te amargan la vida, empezá por cambiar:

No podes sentirte víctima! Para de sufrir!

Qué trampa pensar: pobre yo! y qué cómodo a la vez. Te volvés pasivo y dependiente de un destino que crees no construir. Regodearte en la queja y lamerte las heridas cual gatito hecho un trapo, lo único que genera es negatividad, una visión oscura, desdichada y derrotista del mundo que habitas. Victimizarte es una manera de no hacerte cargo, es el modo de no responsabilizarte de tus circunstancias. Por ende, asumís una actitud pasiva que no te conduce al cambio sino al abatimiento y al desánimo.  No te olvides, sos el artífice de tu vida.

No sos perfecto! Nadie lo es!

Muy simple, procurar ser perfecto no es mas que intentar cubrir la sensación de insuficiencia, la creencia de que tenes un error de sistema a corregir. Buscando perfección elevás la autoexigencia hasta el estrés y llevas la insatisfacción hasta el infinito. Pará, respirá, date una oportunidad para aprender.

Hacé hoy lo que también podrías hacer mañana!

Por supuesto, sin caer en la absurda exigencia. Cuando postergar tareas se convierte en una estrategia cotidiana, entonces es un problema: la procastinación. Posponer las cosas y las decisiones es un síntoma de temor al fracaso e indica baja autoestima. Si bien la postergación te alivia momentáneamente, a largo plazo, aumenta el nivel de los problemas y genera una ansiedad agobiante.

Primero tus necesidades, luego las de los demás!

Según el momento y sin perder la empatía que nos hace establecer relaciones interpersonales positivas, obviamente! El temor al rechazo, el miedo a la soledad y la baja autoestima son el caldo de cultivo para esconderte en anteponer las necesidades de los demás a las propias en forma continua. De este modo, te anulás, sufrís inútilmente y te pierden el respeto. Aceptate para que te acepten.

Basta de comparaciones!

Si te comparás con los demás constantemente, demostrás sentimientos de inferioridad y te menosprecias. Tus esfuerzos y tus logros tienen valor. Las personas son diferentes, enfrentan distintas vidas y conforman diversos intereses. Tu ocupación no debe ser compararte sino ser la mejor versión de vos mismo.

En síntesis, el bienestar empieza por y con uno mismo. Abandoná la actitud negativa que te convierte en tu propio obstáculo, entorpece tu crecimiento y amarga tu vida.

 

Autoestima ya!

Me recomendaron una buena película francesa de Luc Besson, Angel-A. Me resultó una comedia dramática exquisita, está filmada en blanco y negro. Las escenas son de gran belleza, especialmente la del espejo, la cual me llevó a pensar y a escribir sobre  la autoestima.

Primero es lo primero, contamos con una imagen personal basada en las creencias que tenemos de nosotros mismos; la valoración que nos damos o las cualidades que nos atribuimos tienen como cimiento las experiencias que hemos atravesado en la vida. El autoconcepto se forma de a poco, se ve influido por diferentes experiencias de aceptación y rechazo por parte de los demás; estas experiencias ayudan a que comencemos a tener una idea de lo que valemos. De esta forma, conformamos nuestra autoestima, que permitirá que explotemos nuestros recursos, alcancemos metas y enfrentemos problemas.
Cuando la autoestima está baja nos limitamos y fracasamos en nuestros emprendimientos; esto sucede porque funcionamos con una distorsión del pensamiento o forma inadecuada de pensar, con autoexigencia y con excesivo perfeccionismo. Básicamente, utilizamos pensamientos negativos como:

  • Generalizaciones: con un hecho aislado elaboramos una regla universal para todo, si hoy algo me salió mal, todo me sale mal!
  • Designaciones globales: nos describimos en forma peyorativa y no observamos solo el error que cometimos, soy un desastre!
  • Pensamientos polarizados: del todo o nada, extremista, blanco o negro! es perfecto o nada!
  • Lecturas del pensamiento: suponer que no le interesamos a los demás o que los otros piensan mal de nosotros.
  • Razonamientos emocionales: sentirnos de tal o cual manera es la pura realidad y verdad, “es así” y no importa si podemos contrastar con otras experiencias; damos rienda suelta a sentimientos de soledad y de inutilidad.

Por suerte, todo puede cambiar y mejorar…y la autoestima se puede elevar si nos lo proponemos; con algunos ejercicios se puede comenzar a estimar nuestra imagen de modo más equilibrado. Cómo? Así:

  • Transformar pensamientos negativos en positivos: no es lo mismo decir “no me sale nada bien” que decir “puedo alcanzar mi objetivo si me lo propongo”.
  • Tomar conciencia de nuestros logros y reconocer el éxito alcanzado es focalizar en lo positivo.
  • Evitar las comparaciones: porque todos somos diferentes, poseemos fortalezas y debilidades que nos caracterizan y nos sirven para aprender.
  • Confiar en nuestras posibilidades: actuar en base a nuestro potencial y nuestra forma de ver el mundo, sin esperar aprobación.
  • Aceptarnos tal cual somos: valemos más allá de nuestras virtudes y defectos.

Buscar superarnos es interesante y todo un desafío, hay que identificar el aspecto a mejorar y esforzarnos en el día a día; alcanzar pequeñas metas cotidianas son un gran estímulo. Conseguir lo que queremos nos brinda sentimientos de satisfacción, por ende, mejora la autoestima. Es importante poder plantearnos metas concretas y realistas, proyectar tareas para lograrlas, organizar esas tareas en el orden conveniente porque no puede hacerse todo a la vez y, por último, ponerlas en marcha, evaluando los logros obtenidos.
Manos a la obra!!

Y si tu peor enemigo sos vos?

enemi

Algunas personas tienen una lista infinita de pensamientos como “no puedo solucionar los problemas”, “no puedo ser feliz”, “no soy capaz de salir adelante”… Con estas ideas, categorizadas como verdades, permitís que pensamientos negativos controlen tu vida. No sirve. No funciona así, el enemigo sos vos.

No hay dudas, estás conectado con el mundo y ese mundo se basa en los pensamientos que estás construyendo acerca de él. Esos pensamientos te generan sentimientos de impotencia y bronca por lo cual se confirman tus ideas iniciales. En este círculo vicioso, tu autoestima disminuye y devalúas tu autoconcepto; en definitiva, valoras tu persona en forma negativa y creas tu propia infelicidad.

Nuestra autoestima, se desarrolla desde chicos, primero en interacción con las figuras parentales, luego con los maestros y el grupo de pares. La forma en que nos brindan la información va a generar o no confianza en nosotros mismos. Cuando el niño reciben maltrato, destrato, un trato duro, exigente o tienen que hacer cosas por él ya que se le hace creer que no es una persona capaz, entonces se instala el Síndrome de Indefensión Aprendida o Adquirida, en el que subyace el pensamiento de “no sirvo para nada”; el S.I.A. es  como una desesperanza inducida. En este sentido, las personas aprenden a comportarse pasivamente, se sienten desamparadas e incapaces de lograr sus metas vitales.

Esta estructura de pensamiento signada por la creencia de fracaso y por sentimientos de inutilidad, se perpetúa a lo largo de la vida dejándote entrampado en la pasividad y atrapado en síntomas de corte depresivo. Por eso debemos contar con estrategias asertivas que nos hagan fuertes y nos den la posibilidad de despertar del letargo adquirido; pensá en positivo, nada como estar a gusto bajo tu piel.

No te olvides, CREAS aquello que CREES.