Y decir que no sin culpa!

no

Nada como decir que no sin culpa ni cargo de conciencia!

El camino de la autoaceptación y el de la autoestima se inician en la infancia y sirven para querernos, para respetarnos y así respetar a los demás.

Ser congruentes entre lo que pensamos, sentimos y hacemos es el pasaporte al bienestar más allá de las adversidades y las circunstancias. Nos da una existencia auténtica y plena libertad para crear vínculos transparentes y de confianza.

Comunicar asertivamente nos permite afirmarnos en el medio, defiende nuestros derecho y límites.

Te proponemos que tengas en cuenta las siguientes dimensiones para aprender a decir “no” cada vez que lo necesites sin ningún cargo de conciencia.

Decir que no a tiempo te salva del sufrimiento que causa enredarte en situaciones violentas; sorprende a las personas que siempre esperan un sí sumiso de parte tuya; te da a conocer; te da libertad…

Los que te quieren, aceptarán tu no con respeto, sin sentirse traicionados y con el orgullo de aceptarte tal cual sos.

Una existencia auténtica va más allá del miedo generando alegría!

 

A decir que sí, sin miedo!

mie

¿Cuántas veces quisiste algo y por temor o vergüenza perdiste la oportunidad? Decirle que sí a tus deseos es respetarte y actuar dignamente.

Si bien en algunas ocasiones puede ser orgullo o egoísmo, autoafirmarse es un signo de salud mental, una señal de que se puede actuar con seguridad y firmeza sin agredir ni imponer nada. Expresar lo que se desea, siente o piensa es saludable, es necesario en un mundo avasallante y hasta violento para no desaparecer en las creencias ajenas con tal de encajar.

No se trata de decir que sí para complacer o de modo sumiso, ni de luchar contra personas que se creen que nadie puede decirles nada; hay que evitar los extremos.

Desarrollamos nuestra autoestima con la exacta combinación de estímulos y experiencias a lo largo de la vida. En cada etapa, vivimos situaciones complejas que ponen a prueba nuestras habilidades y capacidad de adaptación; si no nos fortalecemos, nos desgastamos buscando aprobación.

Con necesidad de agradar lo único que logramos es quedar encerrados en el temor y en la indecisión, hundiendo deseos por miedo a ser rechazados; en definitiva, perdemos voz y nos desvanecemos.

Decir sí sin miedo es respetar nuestras ambiciones, es disfrutar, es dignidad y es una necesidad vital!