Exclusivamente mí@

celos

“Si está celos@, es porque me ama”.

Nada más lejos de eso! Despertate!

Frente a “celos normales”, si puede decirse así, una persona prefiere que su pareja este sólo con ella; ahora, cuando de “celos patológicos” se trata, la persona exige que sólo este con ella y que no se implique emocionalmente con otras.

En general, los hombres celosos se violentan, manifiestan ira y agresión, en cambio, las mujeres, sienten tristeza, culpa y depresión (en qué falle?, qué hice de malo?).

Los celos no son buenos amigos, generan dolor y destruyen los vínculos afectivos. Las personas que los sufren son desconfiadas, sospechan de modo continuo, vigilan y viven atormentadas pensando en que el “ser amado” (mal amado) les está siendo infiel.

Los celosos se muestran obsesivos, controladores y posesivos, buscan pruebas que avalen sus ideas y niegan los argumentos coherentes que la pareja pueda ofrecerles: toman al ser amado como un objeto de su propiedad.

Los celos patológicos, se detectan por la intensidad de las reacciones emocionales y el sufrimiento al que conllevan, justamente porque interfieren en la vida cotidiana. La sensación de humillación, frustración y fracaso crea un estado irritable y lábil que puede terminar en actos de violencia, falta de control y agresiones tanto a sí mismo como al ser amado.

Lamentablemente, son pocas las veces que consultan por sí solos, habitualmente, los manda la pareja y si no, continúan viviendo en un infierno de creencias irracionales.

Todo esto es descartado cuando los celos tienen que ver con tener indicios precisos de la infidelidad que ha roto el pacto previo de la pareja. En ese caso, no queda más que procesar la situación. Y de los celos patológicos, sólo se sale con ayuda profesional.

 

Me fue infiel… y ahora?

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Al final no se puede poner las manos en el fuego por nadie. Es doloroso, cuando te enteras  no sabes qué hacer, tu corazón late fuerte y corre calor por el cuerpo, estado de shock, emociones intensas…se supera la infidelidad? Cómo?

Los factores que intervienen en la infidelidad pueden ser dificultades personales como baja autoestima, alcoholismo o adicciones, y también problemas de pareja no resueltos.  La infidelidad varía entre parejas e incluso entre compañeros, además tiene consecuencias, porque este tipo de secreto a la corta o a la larga erosiona el vínculo.  Las causas son muchas, como tantas personas hay, pero a grandes rasgos, ser infiel es una elección. En ocasiones, los miembros de la pareja se descuidan, pierden el romance o la seducción y eso predispone al encuentro con un tercero; otras, es para evadirse de una realidad conyugal conflictiva en la que se busca un compañero que actúe de bálsamo. También se es infiel, por insatisfacción sexual, por despecho o por deporte nomás.

El vacío, el hastío, el maltrato, el descuido o  la pérdida pueden ser sensaciones motivadoras a la búsqueda de alguien diferente, a la búsqueda de esa persona que refresca la realidad y genera atracción ya que ayuda a estimular una nueva autoestima y autovaloración.

Se puede perdonar? Parece que sí, muchos apuestan a continuar la relación y encausan la energía hacia el duro trabajo de reparar el vínculo y dejar la situación en el pasado. Algunos se atormentan en el intento y otros, prefieren dar por terminada la pareja.

Evidentemente, para superarlo debe haber un deseo de salir adelante de a dos y muchas ganas de mantener la relación, un  alto grado de compromiso además de acciones concretas que vuelvan a inspirar confianza.

Es importante buscar apoyo que no enjuicie, darse tiempo y no pedirle a la pareja detalles de lo sucedido lo cual lastima demasiado; especialmente, entablar conversaciones con honestidad y tratar las motivaciones subyacentes a la infidelidad.

Hay pasos para recuperarte, primero no tomes decisiones, para continuar o terminar la relación necesitas tiempo para sentirte mejor, analizar lo sucedido y comprender lo que pasó. Ambos miembros de la pareja, deben responsabilizarse de sus acciones, cortar con el hostigamiento, frenar el contacto con el tercero en cuestión y examinar si se quiere salvar la relación.

En definitiva, fortalecer el vínculo es un trabajo arduo, implica escucharse (ambas partes van a tener cosas para decir!!) y darse la oportunidad tanto como el espacio para elaborar las diferentes emociones que vayan apareciendo: bronca, ira, desconfianza, miedo, angustia, incertidumbre, inseguridad, venganza, vergüenza, culpa, remordimiento…y otras que seguro no se me ocurren.

Si reconciliarse es un objetivo compartido, hay que tener en cuenta que “arreglar” la pareja y restablecer la confianza llevará energía, dedicación y tiempo. Si decidís perdonar porque crees que lo que había entre ambos vale la pena, qué valiente! Tu vínculo puede sobrevivir e incluso mejorar!