No pierdas a tu pareja en 10 días

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A quién no se le ocurrió alguna vez hacer terapia de pareja antes de tirar todo por la borda? Hoy en día es más que común que las parejas consulten por las dificultades que encuentran en la convivencia. Algunas buscan mejorar la interacción; quieren salvar la pareja por amor, por la historia compartida, por los chicos…pero están atrincherados en una posición competitiva sobre quién tiene la razón. Otras, buscan la manera más adecuada para lograr separarse en buenos términos; sin embargo, utilizan a los hijos de escudo o de rehenes y patalean por los bienes. Y hay otras, que participan al terapeuta de la lucha para no cambiar nada y continuar con más de lo mismo en su vida cotidiana.

Hacerse cargo de que es hora de cambiar algo duele, conecta con la frustración; el cambio produce miedo y la libertad vértigo pero, despacio, surgen nuevos compartires y la pareja otra vez se va consolidando o separando amigablemente. Estar en pareja lleva trabajo y esfuerzo diario, la convivencia necesita del don de la aceptación; sé que es cliché, pero estos condimientos junto con el amor hacen que la pareja vaya para adelante y funcione.

En un mundo globalizado donde todo vale, donde la falta de sentido se afianza y las estadísticas indican que el ser humano prefiere vivir solo, dejo de lado los pensamientos derrotistas y digo sí, creo en la pareja. Creo en la pareja que tiene:

  • un punto de partida fuerte y sólido que logra pasar del enamoramiento (donde sólo vemos lo que queremos) al amor (donde el combo se ve completo y actúa la aceptación).
  • un conocimiento profundo y sincero del otro y de cada uno, que no brinda garantías pero que seguramente no tiene que ver con intereses o una necesidad de escape personal.
  • una comunicación fluida donde se puede expresar y pedir libremente sin generar falsas interpretaciones o malentendidos. Un diálogo sostenido que motiva una convivencia responsable y compatible donde se tienen en cuenta las diferencias entre los sexos (en el caso de que la pareja sea heterosexual).
  • tiene aceptación y logra comprender con amor las necesidades del partenaire, viendo al otro tal como es y poniendo el foco en las virtudes. Eso sí, no confundir tolerancia con aceptación.
  • proyectos compartidos, respetando la privacidad, los gustos y manteniendo actividades para disfrutar. Equilibrar las necesidades personales y las de la pareja sin asfixiar y evitando el aburrimiento. Es bueno renovar objetivos.
  • tiene pactos y cumple con sinceridad lo negociado. La traición es vivida de manera diferente según el sexo y es complicado sobrellevar la pérdida de la confianza.
  • habilidad para comunicar el conflicto y no lo evade; confrontar opiniones enriquece y afianza la relación.
  • capacidad de innovación y sorpresa para sostener y aumentar la pasión, permitiendo con apertura la exploración de la sexualidad, sin tapujos.
  • un funcionamiento de equipo donde ambos obtienen ganancias y no compiten profesionalmente.
  • y finalmente fuerza y estabilidad para superar las crisis personales y económicas, para no dejar cuentas pendientes ni excluir a la pareja de las decisiones.

Es verdad que no es fácil estar en pareja pero tampoco imposible!

Me fue infiel… y ahora?

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Al final no se puede poner las manos en el fuego por nadie. Es doloroso, cuando te enteras  no sabes qué hacer, tu corazón late fuerte y corre calor por el cuerpo, estado de shock, emociones intensas…se supera la infidelidad? Cómo?

Los factores que intervienen en la infidelidad pueden ser dificultades personales como baja autoestima, alcoholismo o adicciones, y también problemas de pareja no resueltos.  La infidelidad varía entre parejas e incluso entre compañeros, además tiene consecuencias, porque este tipo de secreto a la corta o a la larga erosiona el vínculo.  Las causas son muchas, como tantas personas hay, pero a grandes rasgos, ser infiel es una elección. En ocasiones, los miembros de la pareja se descuidan, pierden el romance o la seducción y eso predispone al encuentro con un tercero; otras, es para evadirse de una realidad conyugal conflictiva en la que se busca un compañero que actúe de bálsamo. También se es infiel, por insatisfacción sexual, por despecho o por deporte nomás.

El vacío, el hastío, el maltrato, el descuido o  la pérdida pueden ser sensaciones motivadoras a la búsqueda de alguien diferente, a la búsqueda de esa persona que refresca la realidad y genera atracción ya que ayuda a estimular una nueva autoestima y autovaloración.

Se puede perdonar? Parece que sí, muchos apuestan a continuar la relación y encausan la energía hacia el duro trabajo de reparar el vínculo y dejar la situación en el pasado. Algunos se atormentan en el intento y otros, prefieren dar por terminada la pareja.

Evidentemente, para superarlo debe haber un deseo de salir adelante de a dos y muchas ganas de mantener la relación, un  alto grado de compromiso además de acciones concretas que vuelvan a inspirar confianza.

Es importante buscar apoyo que no enjuicie, darse tiempo y no pedirle a la pareja detalles de lo sucedido lo cual lastima demasiado; especialmente, entablar conversaciones con honestidad y tratar las motivaciones subyacentes a la infidelidad.

Hay pasos para recuperarte, primero no tomes decisiones, para continuar o terminar la relación necesitas tiempo para sentirte mejor, analizar lo sucedido y comprender lo que pasó. Ambos miembros de la pareja, deben responsabilizarse de sus acciones, cortar con el hostigamiento, frenar el contacto con el tercero en cuestión y examinar si se quiere salvar la relación.

En definitiva, fortalecer el vínculo es un trabajo arduo, implica escucharse (ambas partes van a tener cosas para decir!!) y darse la oportunidad tanto como el espacio para elaborar las diferentes emociones que vayan apareciendo: bronca, ira, desconfianza, miedo, angustia, incertidumbre, inseguridad, venganza, vergüenza, culpa, remordimiento…y otras que seguro no se me ocurren.

Si reconciliarse es un objetivo compartido, hay que tener en cuenta que “arreglar” la pareja y restablecer la confianza llevará energía, dedicación y tiempo. Si decidís perdonar porque crees que lo que había entre ambos vale la pena, qué valiente! Tu vínculo puede sobrevivir e incluso mejorar!