Decile basta a los PN

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Esos pensamientos negativos que bloquean la existencia pueden desterrarse. Se necesita voluntad, disciplina y hacer el ejercicio diario. No es magia, es trabajo!

Tu lenguaje gestual es importante. Por qué no miras qué gestos usas? Prestá atención a tu forma de comunicar, hablas claro?. Parate derecho, no te encorves, no frunzas el ceño, no cruces tus brazos, mirá a los ojos! Cualquiera de estas actitudes, disminuyen la autoestima y la confianza, fomentan la aparición de pensamientos negativos. En cambio, la sonrisa y abrirte a los demás, anima y facilita la expresión asertiva.

Expresar las preocupaciones alivia, todos tenemos alguna dificultad emocional o alguna circunstancia a resolver. Guardar sensaciones hace mal, en cambio compartirlas, nos abre a otra visión para adquirir perspectiva y pensar mejor.

La meditación ayuda a ponerte en blanco por un rato, a salir del ritmo frenético de vida que genera ansiedad y estrés. Proporciona un descanso, una oxigenación de la mente en pos de relajarnos para gestionar los pensamientos y las emociones.

Cambia la perspectiva, sacate el lente con el que estas filtrando las vivencias; busca reflexionar desde otro punto de vista. No es lo mismo ver las dificultades como problemas o como desafíos, porque transformas lo negativo con actitud optimista, cambia tu percepción y tu patrón mental.

Desarrollá la creatividad, realizando algún tipo de actividad artística, canalizá las emociones negativas a través de este medio. El arte es terapéutico, liberador y mejora el estado de ánimo.

Hacer actividad física es fundamental; cuerpo y mente están conectados; los pensamientos dependen también de experiencias corporales, de las relaciones que establecemos y del ambiente general. El deporte mejora el estado de ánimo porque relaja y ayuda a la segregación de hormonas.

Focalizá en lo que te hace feliz; sos consciente de lo bueno que hay a tu alrededor? Sos agradecido de lo que funciona en tu vida? A veces lo cotidianeidad no permite valorar lo que tenemos y le resta importancia. Hacer una lista de cosas que te dan felicidad, que te dan ganas de agradecer y que podes disfrutar, mejora tu estado emocional.

Autoestima ya!

Me recomendaron una buena película francesa de Luc Besson, Angel-A. Me resultó una comedia dramática exquisita, está filmada en blanco y negro. Las escenas son de gran belleza, especialmente la del espejo, la cual me llevó a pensar y a escribir sobre  la autoestima.

Primero es lo primero, contamos con una imagen personal basada en las creencias que tenemos de nosotros mismos; la valoración que nos damos o las cualidades que nos atribuimos tienen como cimiento las experiencias que hemos atravesado en la vida. El autoconcepto se forma de a poco, se ve influido por diferentes experiencias de aceptación y rechazo por parte de los demás; estas experiencias ayudan a que comencemos a tener una idea de lo que valemos. De esta forma, conformamos nuestra autoestima, que permitirá que explotemos nuestros recursos, alcancemos metas y enfrentemos problemas.
Cuando la autoestima está baja nos limitamos y fracasamos en nuestros emprendimientos; esto sucede porque funcionamos con una distorsión del pensamiento o forma inadecuada de pensar, con autoexigencia y con excesivo perfeccionismo. Básicamente, utilizamos pensamientos negativos como:

  • Generalizaciones: con un hecho aislado elaboramos una regla universal para todo, si hoy algo me salió mal, todo me sale mal!
  • Designaciones globales: nos describimos en forma peyorativa y no observamos solo el error que cometimos, soy un desastre!
  • Pensamientos polarizados: del todo o nada, extremista, blanco o negro! es perfecto o nada!
  • Lecturas del pensamiento: suponer que no le interesamos a los demás o que los otros piensan mal de nosotros.
  • Razonamientos emocionales: sentirnos de tal o cual manera es la pura realidad y verdad, “es así” y no importa si podemos contrastar con otras experiencias; damos rienda suelta a sentimientos de soledad y de inutilidad.

Por suerte, todo puede cambiar y mejorar…y la autoestima se puede elevar si nos lo proponemos; con algunos ejercicios se puede comenzar a estimar nuestra imagen de modo más equilibrado. Cómo? Así:

  • Transformar pensamientos negativos en positivos: no es lo mismo decir “no me sale nada bien” que decir “puedo alcanzar mi objetivo si me lo propongo”.
  • Tomar conciencia de nuestros logros y reconocer el éxito alcanzado es focalizar en lo positivo.
  • Evitar las comparaciones: porque todos somos diferentes, poseemos fortalezas y debilidades que nos caracterizan y nos sirven para aprender.
  • Confiar en nuestras posibilidades: actuar en base a nuestro potencial y nuestra forma de ver el mundo, sin esperar aprobación.
  • Aceptarnos tal cual somos: valemos más allá de nuestras virtudes y defectos.

Buscar superarnos es interesante y todo un desafío, hay que identificar el aspecto a mejorar y esforzarnos en el día a día; alcanzar pequeñas metas cotidianas son un gran estímulo. Conseguir lo que queremos nos brinda sentimientos de satisfacción, por ende, mejora la autoestima. Es importante poder plantearnos metas concretas y realistas, proyectar tareas para lograrlas, organizar esas tareas en el orden conveniente porque no puede hacerse todo a la vez y, por último, ponerlas en marcha, evaluando los logros obtenidos.
Manos a la obra!!

Y si tu peor enemigo sos vos?

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Algunas personas tienen una lista infinita de pensamientos como “no puedo solucionar los problemas”, “no puedo ser feliz”, “no soy capaz de salir adelante”… Con estas ideas, categorizadas como verdades, permitís que pensamientos negativos controlen tu vida. No sirve. No funciona así, el enemigo sos vos.

No hay dudas, estás conectado con el mundo y ese mundo se basa en los pensamientos que estás construyendo acerca de él. Esos pensamientos te generan sentimientos de impotencia y bronca por lo cual se confirman tus ideas iniciales. En este círculo vicioso, tu autoestima disminuye y devalúas tu autoconcepto; en definitiva, valoras tu persona en forma negativa y creas tu propia infelicidad.

Nuestra autoestima, se desarrolla desde chicos, primero en interacción con las figuras parentales, luego con los maestros y el grupo de pares. La forma en que nos brindan la información va a generar o no confianza en nosotros mismos. Cuando el niño reciben maltrato, destrato, un trato duro, exigente o tienen que hacer cosas por él ya que se le hace creer que no es una persona capaz, entonces se instala el Síndrome de Indefensión Aprendida o Adquirida, en el que subyace el pensamiento de “no sirvo para nada”; el S.I.A. es  como una desesperanza inducida. En este sentido, las personas aprenden a comportarse pasivamente, se sienten desamparadas e incapaces de lograr sus metas vitales.

Esta estructura de pensamiento signada por la creencia de fracaso y por sentimientos de inutilidad, se perpetúa a lo largo de la vida dejándote entrampado en la pasividad y atrapado en síntomas de corte depresivo. Por eso debemos contar con estrategias asertivas que nos hagan fuertes y nos den la posibilidad de despertar del letargo adquirido; pensá en positivo, nada como estar a gusto bajo tu piel.

No te olvides, CREAS aquello que CREES.