Exclusivamente mí@

celos

“Si está celos@, es porque me ama”.

Nada más lejos de eso! Despertate!

Frente a “celos normales”, si puede decirse así, una persona prefiere que su pareja este sólo con ella; ahora, cuando de “celos patológicos” se trata, la persona exige que sólo este con ella y que no se implique emocionalmente con otras.

En general, los hombres celosos se violentan, manifiestan ira y agresión, en cambio, las mujeres, sienten tristeza, culpa y depresión (en qué falle?, qué hice de malo?).

Los celos no son buenos amigos, generan dolor y destruyen los vínculos afectivos. Las personas que los sufren son desconfiadas, sospechan de modo continuo, vigilan y viven atormentadas pensando en que el “ser amado” (mal amado) les está siendo infiel.

Los celosos se muestran obsesivos, controladores y posesivos, buscan pruebas que avalen sus ideas y niegan los argumentos coherentes que la pareja pueda ofrecerles: toman al ser amado como un objeto de su propiedad.

Los celos patológicos, se detectan por la intensidad de las reacciones emocionales y el sufrimiento al que conllevan, justamente porque interfieren en la vida cotidiana. La sensación de humillación, frustración y fracaso crea un estado irritable y lábil que puede terminar en actos de violencia, falta de control y agresiones tanto a sí mismo como al ser amado.

Lamentablemente, son pocas las veces que consultan por sí solos, habitualmente, los manda la pareja y si no, continúan viviendo en un infierno de creencias irracionales.

Todo esto es descartado cuando los celos tienen que ver con tener indicios precisos de la infidelidad que ha roto el pacto previo de la pareja. En ese caso, no queda más que procesar la situación. Y de los celos patológicos, sólo se sale con ayuda profesional.

 

El maltrato no tiene genero

 

89C

Hoy es común escuchar que muchas familias generan y sufren la violencia; existen infinidad de investigaciones y artículos que hablan sobre mujeres maltratadas, golpeadas o abusadas (además de niños y ancianos). Pero seamos realistas, también hay hombres maltratados, abusados y hasta con magullones.
Consideremos que el problema incluye a ambos géneros y que debemos distinguir la violencia del maltrato. La primera es utilizada como un tipo de lenguaje para resolver conflictos (en cualquier ámbito) y el segundo implica acciones orientadas a dañar (sin diferencia de género). En definitiva, hoy estamos viviendo en una cultura de la violencia además, podríamos pensar que el sistema político, social y económico es violento también.
El maltrato emerge como fruto de la conjunción de varios elementos: un estado emocional de intensidad como la ira, hostilidad, pobreza en las herramientas para comunicar y solucionar problemas, factores que precipitan la situación como celos, estrés, uso de drogas o alcohol y la percepción de que la víctima es vulnerable.
La mujer que maltrata a su pareja, generalmente, lo hace a través de humillaciones tales como el abuso económico o la indiferencia afectiva, desvalorizaciones, degradaciones, manipulaciones (especialmente relacionadas con los hijos), desprecios, reproches y por sobre todo a través del control que le sirve para aniquilar la autoestima y la seguridad de su compañero. De esta forma, la violencia psicológica, termina coartando la autonomía e iniciativa del varón, lo cual lo convierte en una persona sumisa, dócil y pasiva.
En cuanto a la violencia física que reciben, suelen tener moretones, no muy evidentes, relacionados con objetos que le han sido arrojados, arañazos y cachetazos; hay que tener en cuenta, que biológicamente, la mujer posee menos fuerza.
Este combo provoca síntomas como estrés, ansiedad, hipocondría, fobias, ataques de pánico, depresiones y hasta intentos de suicidio. A nivel social, el esposo se va aislando y se puede ir observando el ausentismo laboral lo cual puede llevar a la pérdida de trabajo.
Para hombres que viven este tipo de problemática recomiendo un trabajo terapéutico individual donde elaborar la situación y orientarse a un cambio en sus interacciones con la pareja; donde aprender a desarrollar habilidades sociales a través de medidas psicoeducativas y, por último, sugiero, un espacio grupal donde buscar apoyo y autoayudarse.

Señales de abuso

niños

Hay niños abusados sexualmente. Sí, es una triste realidad y lamento que suceda. Lamento que existan niños con experiencias sexuales no acordes con su edad, gracias a profesor@s de gimnasia, de música o a Jorge Corsi.
Tenemos que escuchar a nuestros chicos, siempre dan señales, sólo tenemos que prestar atención y observar, si queremos podemos darnos cuenta!
Basta con mirar atentamente cómo juegan los chicos y escuchar todo lo que digan. Gracias a como juegan y a lo que dicen, estamos en condiciones de detectar posibles problemas o situaciones que estén atravesando. El juego y la palabra son sus herramientas de expresión, de comunicación y sólo debemos estar allí para entender qué les pasa, qué los pone alegres o qué los angustia.

Señales de alerta:

  • Cambios de conducta: irritación, llanto, ansiedad o problemas para dormir
  • Retroceso evolutivo: pierden control de esfínteres, vuelven a hablar como bebés o no respetan los hábitos como antes
  • Tipo de juego: qué le llama la atención, que dice mientras juega, que haga juegos sexuales repetitivos entre muñecos
  • No juegan
  • Cambios en la alimentación
  • Heridas sin explicación
  • Miedo a ir al colegio o al lugar de actividades

Como padres, es necesario que les preguntemos como les fue en el colegio, en el jardín, en el taller o en la casa de alguien que visitaron, obviamente, sin volvernos excesivamente controladores; cualquier cosa en exceso es contraproducente!
Es importante que los chicos tengan claro que pueden confiar en nosotros y recibir nuestro apoyo y, por otro lado, debemos saber que no mienten en ese tipo de cosas. Se trata de que sepan que pueden conversar libremente de todo aquello que les suceda.

Maltratar al más intimo

viol

Pasan cosas, han sido momentos duros para muchas personas según nuestros noticieros: mujeres quemadas por esposos, novios o ex, una niña asesinada a golpes por su padre, un niño muerto a palazos por su madre.
Luego de la bronca que me da y lo difícil que me es tolerar la idea de la muerte de un niño indefenso, me pregunto:
¿Qué puede pasar por la cabeza de una persona que hace algo así?
¿Por qué maltratar al más íntimo?
Se que casi todos los actos humanos están determinados por el contexto en los cuales se producen y que para entender la situación debo pensar en los elementos que componen el maltrato: la intención del agresor, el efecto que genera en el receptor, el juicio valorativo del observador del hecho y el criterio sobre el que se basa ese juicio. La teoría es clara y sin embargo, en la práctica hay que negociar entre los mandatos de la cultura, el saber popular y la experiencia profesional.
El maltrato incluye el abuso así como el descuido, porque son actos por comisión u omisión que pueden generar lesiones físicas, emocionales, sexuales o psicosociales.
Las causas del maltrato son de complejidad, hay un contexto social que lo origina y que potencia su desencadenamiento y, cada persona es el resultado de las condiciones, de las fuerzas y de las influencias de la familia y del medio.
Por otro lado, hay un juego familiar que da privilegio a ciertos motivos para los hechos agresivos, estos pueden tener que ver con la transgresión de reglas, con el control, con el dinero, etc. Aquí pueden funcionar también, una estructura patológica de personalidad por la herencia o por una historia previa de maltrato, las carencias en general, la ignorancia o las adicciones.
¿Por qué el más íntimo? Porque es el que mejor los conoce, porque es el que sostiene el juego de poder y porque es el que no puede alejarse.
En definitiva, estos individuos reproducen en espacios públicos y privados el marco cognitivo y emocional que conocen, el que han experimentado en el ambiente en el cual están inscriptos; reproducen las experiencias vividas, reproducen el aprendizaje de la violencia.
Lamentablemente, no logran cuestionarse ese aprendizaje y generar una visión diferente que les permita cambiar e incorporar un nuevo abanico de actos, basados en la conversación, la negociación y la empatía. Lamentablemente, nuestra sociedad no ha creado dispositivos funcionales y eficientes para cambiar esta situación.

Los chicos copian lo que ven

Cuando un niño vive expuesto a la violencia (simbólica, física, psicológica, la que se te ocurra), podrá imitar comportamientos agresivos replicando la polaridad víctima-victimario o será resiliente y provocará un cambio en su vida!

Me quedo con la frase de Einstein: “Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”.